29.2.12

«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» Mt 7,7


Te consolaré

Cuando das lo mejor de ti pero no tienes éxito,
Cuando consigues lo que quieres pero no lo que necesitas,
Cuando estás tan agotado pero no puedes dormir,
Sin poder evitar el retroceder.

Cuando las lágrimas caen en tu rostro,
Cuando pierdes algo que no puedes reemplazar,
Cuando amas a alguien pero es en vano
¿Podría ser peor?

Las luces habrán de guiarte  a casa
Y encenderán tus huesos.
Y Yo te consolaré

 
En lo más alto o lo más bajo
Cuando estás tan enamorado como para dejar que acabe.
Pero si nunca intentas nunca sabrás
Lo que realmente vales.

Las luces habrán de guiarte  a casa
Y encenderán tus huesos.
Y Yo te consolaré
Las lágrimas caen por tu rostro
Cuando pierdes algo que no puedes reemplazar.
Las lágrimas caen por tu rostro
Y yo...

Las lágrimas caen por tu rostro.
Te prometo que aprenderé de mis errores.
Las lágrimas caen por tu rostro
Y yo...

Las luces habrán de guiarte  a casa
Y encenderán tus huesos.
Y Yo te consolaré

 
Coldplay (Fix you)

28.2.12

¡Padre NUESTRO!

KODER
PARÁFRASIS DEL PADRENUESTRO

“¡Santísimo Padre Nuestro: creador, redentor, consolador y salvador nuestro!
que estás en los cielos: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para conocer, por qué Tú, Señor, eres la luz; inflamándolos para amar, porque Tú, Señor, eres el amor; habitando en ellos y colmándolos para gozar, porque Tú, Señor, eres el bien sumo, eterno, de quien todo bien procede, sin quien no hay bien alguno.
Santificado sea tu nombre: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la altura de la majestad y la hondura de los juicios.
Venga a nosotros tu Reino: para que reines Tú en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu Reino, donde se halla la visión manifiesta de Ti, el perfecto amor a Ti, tu dichosa compañía, la fruición de Ti por siempre.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra: para que te amemos con todo el corazón, pensando siempre en Ti; con toda el alma, deseándote siempre a Ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a Ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, empleando todas nuestras energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio, no de otra cosa, sino del amor a Ti; y para que amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos, atrayendo a todos, según podamos, a tu amor, alegrándonos de los bienes ajenos como de los nuestros y compadeciéndolos en los males y no ofendiendo a nadie.
El pan nuestro de cada día: tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, dánosle hoy: para que recordemos, comprendamos y veneremos el amor que nos tuvo y cuanto por nosotros dijo, hizo y padeció.
Y perdónanos nuestras deudas: por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.
Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores: y lo que no perdonamos plenamente, haz Tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por Ti amemos de verdad a los enemigos y en favor de ellos intercedamos devotamente ante Ti, no devolviendo a nadie mal por mal y para que procuremos ser en Ti útiles en todo.
Y no nos dejes caer en tentación: oculta o manifiesta, imprevista o insistente.
Mas líbranos del mal: pasado, presente y futuro.
Gloria al Padre...”.
San Francisco de Asís

26.2.12

24.2.12

«Permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás» Mc 1,13

RUPNIK
YO, PECADOR

¡Yo, pecador
Señor!.
Cuando me encierro en mí,
no existe nada:
ni tu cielo y tus montes,
tus vientos y tus mares;
ni tu sol,
ni la lluvia de estrellas.
Ni existen los demás
ni existes Tú,
ni existo yo.
A fuerza de pensarme, me destruyo.
Y una oscura soledad me envuelve,
y no veo nada
y no oigo nada.

Cúrame, Señor, cúrame por dentro,
como a los ciegos, mudos y leprosos,
que te presentaban.
Yo me presento.
Cúrame el corazón, de donde sale,
lo que otros padecen
y donde llevo mudo y reprimido
el amor tuyo, que les debo.
Despiértame, Señor, de este coma profundo,
que es amarme por encima de todo.
Que yo vuelva a ver (Lc 18, 41)
a verte, a verles,
a ver tus cosas
a ver tu vida,
a ver tus hijos....
Y que empiece a hablar,
como los niños,
balbuceando ,
las dos palabras más redondas
de la vida:
¡Padre Nuestro!.

Ignacio Iglesias S.J.

22.2.12

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo» Lc 9,23

GUDIOL
LÍBRAME, JESÚS MÍO

Líbrame, Jesús mío,
del deseo de ser amada,
del deseo de ser alabada,
del deseo de ser honrada,
del deseo de ser venerada,
del deseo de ser preferida,
del deseo de ser consultada,
del deseo de ser aprobada,
del deseo de ser popular,
del temor de ser humillada,
del temor de ser despreciada,
del temor de sufrir rechazos,
del temor de ser calumniada,
del temor de ser olvidada,
del temor de ser ridiculizada,
del temor de ser acusada
.
Madre Teresa de Calcuta

21.2.12

«Cuando vayas a orar, entra en tu cuarto» Mt 6,6

 

TÚ MIRAS EL CORAZÓN, NO LAS APARIENCIAS

RUPNIK

TÚ MIRAS EL CORAZÓN, NO LAS APARIENCIAS

Jesús, el Resucitado,
Tú miras el corazón, no las apariencias.
Desde el fondo de nuestro ser a veces te llamamos: Jesús, el Cristo,
no soy digno de Ti, pero di una sola palabra
y mi alma quedará pacificada, curada.
Y Tú, el Cristo, nunca pones en nosotros el tormento ni la angustia
sino que tu continua presencia viene a despertar la alegría de vivir en Ti

H Roger (Taizé)

18.2.12

"No había sitio en casa" Cf Mc 2,2

Van Gogh (La Iglesia de Auvers)
ANGOSTA ES LA CASA

Angosta morada es mi alma;
ensánchamela para que puedas venir a ella.
Está en ruinas: repárala.
Sé bien y lo confieso,
que tiene cosas que ofenden tus ojos.
¿A quién más que a Ti puedo clamar para que me la limpie?
<<Límpiame, Señor, de mis pecados ocultos
y líbrame de las culpas ajenas.
Creo, y por eso hablo>>.
Tú, Señor, lo sabes bien.
Ya te he confesado mis culpas, Señor,
y Tú me las perdonaste (Sal 18, 13 – 14).
No voy a entrar en pleito contigo, que eres la Verdad;
no quiero  engañarme, para que
<<mi iniquidad no se mienta a sí misma>> (Sal 26, 12).
No entraré, pues, en contienda contigo,
pues <<si te pones a observar nuestros pecados,
¿quién podrá resistir?>> (Sal 129, 3).

San Agustín

16.2.12

¡La paradoja cristiana!: Negarse a sí mismo para Ser, perder para ganar...

GUDIOL
AY DE MÍ

Cuando yo me adhiriere a Ti con todo mi ser,
ya no habrá más dolor ni trabajo para mí,
y mi vida será viva, llena toda de Ti.
Mas ahora, como al que Tú llenas lo elevas,
me soy carga a mí mismo,
porque no estoy lleno de Ti.

Contienden mis alegrías, dignas de ser lloradas,
con mis tristezas, dignas de alegría,
y no sé de qué parte está la victoria.
Contienden mis tristezas malas con mis gozos buenos,
y no sé de qué parte está la victoria.
¡Ay de mí, Señor! ¡Ten misericordia de mí!
¡Ay de mí!

San Agustín

15.2.12

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Mc 8,29

SIEGER KODER


VOS SOIS REALMENTE MI SEÑOR Y MI DIOS

“Cristo glorioso, Influencia secretamente difusa en el corazón de la Materia y centro resplandeciente donde se unen las innumerables fibras de lo Múltiple;
Potencia implacable como el Mundo y cálida como la Vida;
Vos, cuya frente es de nieve, los ojos de fuego, los pies más resplandecientes que el oro en fusión;
Vos, cuyas manos abrazan las estrellas;
Vos, que sois el primero y el último, el viviente, el muerto y el resucitado;
Vos, que reunís en vuestra unidad exuberante todos los encantos, todos los gustos, todas las fuerzas, todos los estados;
sois Vos al que mi ser invoca con un deseo tan vasto como el universo;
Vos sois realmente mi Señor y mi Dios.”

Teilhard de Chardin

10.2.12

«Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer» Mc 8,2

RUPNIK
LA LIMOSNA

Dame un trozo de paz, Señor,
un trozo de alegría pequeña,
unas migajas luminosas de amor.

Hoy he llegado
hasta tu puerta al fin cansado y pobre
para pedirte luz, para pedirte
tu limosna de paz, de dicha grande
de que estamos tan faltos,
(tan mendigo yo mismo de amor y convivencia
al lado de otros pobres
que lo ignoran u olvidan que lo son
y que ahora suplican en mi verso).

Dame un trozo de sorpresa muy frágil.
Un cestillo de paz y de querencia
para volver de nuevo por mis pasos
e irles repartiendo a los hombres
pan y amor y alegría para poder buscarte.

Valentín Arteaga

8.2.12

Yo Soy tu salud: «Effatá»

RUPNIK


YO SOY TU SALUD

Dime pues, Señor, por tu misericordia,
quién eres Tú para mí.
Dile a mi alma: <<Yo soy tu Salud>> (Sal 34, 3).
Y dímelo en forma que te oiga;
ábreme los oídos del corazón,
y dime: <<Yo soy tu Salud>>.
Y corra yo detrás de esa voz,
hasta alcanzarte.
No escondas de mí tu rostro,
y muera yo, si es preciso,
para no morir, y contemplarlo.

San Agustín

6.2.12

«Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí» Mc 7,6

RUPNIK
LA OBRA MÁS DIFÍCIL

Haz, en mí, Señor,
la obra más difícil, que no consiste en darme las cosas que tal vez deseo
(la inteligencia, la capacidad de salir airoso y de impresionar a los demás…),
sino en sanar mi corazón por dentro,
porque eso es lo que más deseo;
ése es el don verdaderamente tuyo.

Carlo María Martini S.J.

4.2.12

«La fiebre la dejó y ella se puso a servirles» Mc 1,31

MÁNDAME ALGUIEN PARA AMAR

Señor,
Cuando tenga hambre,
dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed,
mándame alguien que necesite una bebida;
Cuando tenga frío,
mándame alguien que necesite calor;
Cuando tenga un disgusto,
 preséntame alguien que necesite consuelo;
Cuando mi cruz se haga pesada,
hace que comparta la cruz de otro;
Cuando esté pobre,
ponme cerca de alguien necesitado;
Cuando me falte tiempo,
dame alguien que necesite unos minutos míos;
Cuando sufra una humillación,
dame la ocasión de alabar a alguien;
Cuando esté desanimado,
mándame alguien a quien tenga que dar ánimo;
Cuando sienta necesidad de la comprensión de los demás,
mándame alguien que necesite la mía;
Cuando sienta necesidad de que me cuiden,
mándame alguien a quien tenga que cuidar;
Cuando piense en mí mismo,
atrae mi atención hacia otra persona.

Hazme digno, Señor,
de servir a mis hermanos,
que viven y mueren pobres y hambrientos
en este mundo de hoy.
Dales, a través de mis manos,
el pan de cada día; y dales paz y alegría,
gracias a mi amor comprensivo.

Madre Teresa de Calcuta

1.2.12

LA PRESENTACIÓN

Koder


NOS HAS CREADO PARA TI

Señor,
Tú eres infinitamente grande,
y no hay ninguna alabanza
que pueda hacerte justicia.

Sin embargo,
yo, un hombre,
yo, esta pequeñez que Tú has creado,
me atrevo a cantar tu alabanza.

Y eres Tú, Dios mío,
quien me inspira este deseo.
Eres Tú quien me proporciona
una misteriosa alegría,
cuando proclamo tus maravillas.

Nos has creado para Ti
y nuestro corazón
no descansará en paz
mientras no repose en Ti.

San Agustín